• English
  • Español

IRPF - V1364-22 - 14/06/2022

Número de consulta: 
V1364-22
Español
DGT Organ: 
SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas
Fecha salida: 
14/06/2022
Normativa: 
Ley 35/2006, art. 14
Descripción de hechos: 

Indica el consultante que en la nómina de noviembre de 2021 ha percibido el pago de horas extras de los años 2018, 2019 y 2020. El pago es consecuencia de una sentencia a su favor de un juzgado de lo contencioso-administrativo, de 30 de junio de 2021, firme el mismo año, en la que se condena al Ayuntamiento de Granada al pago de la cantidad de 14.511,84 euros en concepto de atrasos de horas extras de aquellos años.

Cuestión planteada: 

Tributación en el IRPF.

Contestación completa: 

Para determinar sobre la imputación temporal en el IRPF de los rendimientos del trabajo objeto de consulta se hace preciso acudir al artículo 14 de la de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE del 29), artículo que en su apartado 1 establece como regla general para los rendimientos del trabajo su imputación “al período impositivo en que sean exigibles por su perceptor”.

Ahora bien, junto con esta regla general el apartado 2 del mismo artículo incluye unas reglas especiales de imputación temporal, reglas de las que procede mencionar aquí la recogida en su letra a), donde se establece lo siguiente:

"Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza".

La aplicación de la normativa expuesta al supuesto planteado nos lleva a concluir que procederá imputar los rendimientos del trabajo objeto de consulta al período impositivo en el que ha adquirido firmeza la sentencia judicial que determina el derecho a su percepción: 2021, según se indica en el escrito de consulta.

Resuelta la imputación temporal, a continuación se procede a analizar la aplicación de la reducción del 30 por 100 que el artículo 18.2 de la Ley del Impuesto establece para los “rendimientos íntegros distintos de los previstos en el artículo 17.2. a) de esta Ley que tengan un período de generación superior a dos años, así como aquellos que se califiquen reglamentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, cuando, en ambos casos, sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo siguiente, se imputen en un único período impositivo.

Tratándose de rendimientos derivados de la extinción de una relación laboral, común o especial, se considerará como período de generación el número de años de servicio del trabajador. En caso de que estos rendimientos se cobren de forma fraccionada, el cómputo del período de generación deberá tener en cuenta el número de años de fraccionamiento, en los términos que reglamentariamente se establezcan. Estos rendimientos no se tendrán en cuenta a efectos de lo establecido en el párrafo siguiente.

No obstante, esta reducción no resultará de aplicación a los rendimientos que tengan un período de generación superior a dos años cuando, en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores a aquél en el que resulten exigibles, el contribuyente hubiera obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años, a los que hubiera aplicado la reducción prevista en este apartado.

La cuantía del rendimiento íntegro a que se refiere este apartado sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el importe de 300.000 euros anuales.

(…)”.

Descartada la calificación de los importes por horas extras objeto de consulta como rendimientos obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo (pues no se corresponden con ninguno de los supuestos a los que el artículo 12 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo, otorga tal calificación), la aplicación de la reducción solamente será viable desde la existencia de un período de generación superior a dos años, que los atrasos —computados de fecha a fecha: espacio temporal al que corresponden— comprendan ese período superior a dos años, por lo que en tal caso la reducción del 30 por 100 sí resultaría operativa, siendo necesario además que en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores no se hubieran obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años a los que hubiera aplicado la reducción, tal como se recoge en el reproducido artículo 18.2 de la Ley del Impuesto.

El criterio expuesto responde —ante los escasos datos aportados en el escrito de consulta— a la consideración de que los rendimientos del trabajo por las horas extras dependían de su reconocimiento judicial. No obstante, si tales rendimientos respondieran a una falta de pago del empleador, su tratamiento en el IRPF sería el que se expone a continuación.

A las reglas de imputación temporal ya referidas anteriormente: la general de los rendimientos del trabajo —“al período impositivo en que sean exigibles por su perceptor”— y la especial del artículo 14.2.a) de la Ley del Impuesto —"Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza"—, procede añadir aquí la recogida en la letra b) de este mismo artículo 14.2, donde se establece lo siguiente:

"Cuando por circunstancias justificadas no imputables al contribuyente, los rendimientos derivados del trabajo se perciban en períodos impositivos distintos a aquéllos en que fueron exigibles, se imputaran a éstos, practicándose, en su caso, autoliquidación complementaria, sin sanción ni intereses de demora ni recargo alguno. Cuando concurran las circunstancias previstas en el párrafo a) anterior, los rendimientos se considerarán exigibles en el período impositivo en que la resolución judicial adquiera firmeza.

La autoliquidación se presentará en el plazo que media entre la fecha en que se perciban y el final del inmediato siguiente plazo de declaraciones por el impuesto".

La aplicación de la normativa expuesta al supuesto planteado nos llevaría a considerar que la imputación de los rendimientos analizados procedería realizarla al respectivo período impositivo de su exigibilidad, exigibilidad que vendría determinada por el momento en que el perceptor pudiera reclamar su pago, de acuerdo con las normas o pactos existentes, pues tal exigibilidad no estaría condicionada por resolución judicial determinante del derecho a su percepción o de su cuantía. Así, en relación con las retribuciones por las horas extras realizadas, cabría deducir que la exigibilidad de su pago se correspondería con los períodos impositivos (2018, 2019 y 2020) en que se han realizado las horas extraordinarias que se retribuyen, por la que la imputación correspondería a esos períodos.

En relación con lo señalado en el párrafo anterior, cabe aclarar que la regla especial de imputación temporal del apartado 2.a) del mismo artículo 14 —“Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza”—, no resultaría operativa, pues los rendimientos del trabajo por las horas extras realizadas no dependerían de su reconocimiento judicial, los rendimientos ya se adeudaban por el empleador, reclamándose a este judicialmente su pago.

A su vez, al percibirse los rendimientos en un período impositivo posterior a los de su exigibilidad, resultaría operativa la regla especial de imputación recogida en el artículo 14.2.b) antes transcrita, es decir: imputación a los períodos de exigibilidad—se supone como ya se ha indicado que esta se habría producido en 2018, 2019 y 2020— con la práctica de autoliquidaciones complementarias de esos períodos en los términos de ese artículo: “La autoliquidación se presentará en el plazo que media entre la fecha en que se perciban y el final del inmediato siguiente plazo de declaraciones por el impuesto".

Evidentemente, de resultar aplicable la imputación temporal a cada uno de los períodos impositivos (2018, 2019 y 2020) la reducción del 30 por 100 del artículo 18.2 de la Ley del Impuesto no resultaría operativa, pues esa imputación a cada uno de los períodos impositivos de exigibilidad excluye la existencia de un período de generación superior a dos años respecto a los mismos, no tratándose tampoco —como ya se ha señalado anteriormente— de rendimientos obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo.

Lo que comunico a usted con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (BOE del día 18).