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IRPF - V1487-19 - 20/06/2019

Número de consulta: 
V1487-19
Español
DGT Organ: 
SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas
Fecha salida: 
20/06/2019
Normativa: 
Ley 35/2006 Art. 68.1.1º, 68.1.2º y DT 18ª
RD 439/2007 Art. 54.1
Descripción de hechos: 

El consultante adquirió en 2003 una segunda vivienda que se convirtió en su actual residencia habitual en el año 2011. Hasta ese momento vino residiendo en su precedente vivienda habitual, por la cual hasta 2011 practicó la deducción por inversión en vivienda habitual, en tanto mantuvo la consideración de habitual, la cual mantiene en propiedad.Para determinar en qué ejercicio podía comenzar a practicar la deducción por la adquisición de su segunda vivienda habitual el consultante entendió, en base a su interpretación de lo dispuesto en el artículo 68.1.2º de la Ley del IRPF y de lo manifestado en diversas consultas tributarias, que dicho comienzo debería producirse considerando únicamente las cantidades que satisficiera por dicha adquisición a partir, solo, de la fecha de su traslado a dicha vivienda; de tal manera, cuando éstas superasen al conjunto de las que habían sido objeto de deducción efectiva por la adquisición de las precedentes habituales podría comenzar a practicarla, circunstancia que se produce durante el año 2018. Por tanto, no consideró, para tal comparación, la totalidad de las cantidades satisfechas desde su adquisición en 2003, cuyo conjunto ya en 2011 habían superado a la totalidad de las que fueron objeto de deducción por las precedentes habituales.

Cuestión planteada: 

Con la normativa vigente a 31 de diciembre de 2012 del IRPF, a partir de qué volumen de inversión satisfecha por la actual residencia habitual de un contribuyente es posible comenzar la práctica de la deducción por inversión en vivienda habitual habiendo disfrutado de ésta por precedentes viviendas habituales.

Contestación completa: 

A. La deducción por inversión en vivienda habitual vigente a 31 de diciembre de 2012 se recoge en los artículos 68.1, 70 y 78 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobada por la Ley 35/2006, de 28 de noviembre (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, siendo el primero de ellos, concretamente en su número 1º, donde se establece la configuración general de la deducción disponiendo que, con arreglo a determinados requisitos y circunstancias, los contribuyentes podrán deducirse un determinado porcentaje “de las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la adquisición o rehabilitación de la vivienda que constituya o vaya a constituir la residencia habitual del contribuyente”.

A continuación dispone la formación de la base de deducción, en los siguientes términos: “La base máxima de esta deducción será de 9.040 euros anuales [9.015,00 euros en los ejercicios 2007 a 2010] y estará constituida por las cantidades satisfechas para la adquisición o rehabilitación de la vivienda, incluidos los gastos originados que hayan corrido a cargo del adquirente y, en el caso de financiación ajena, la amortización, los intereses, el coste de los instrumentos de cobertura del riesgo de tipo de interés variable de los préstamos hipotecarios regulados en el artículo decimonoveno de la Ley 36/2003, de 11 de noviembre, de medidas de reforma económica, y demás gastos derivados de la misma. En caso de aplicación de los citados instrumentos de cobertura, los intereses satisfechos por el contribuyente se minorarán en las cantidades obtenidas por la aplicación del citado instrumento.”.

El derecho a practicar la deducción, en los supuestos de adquisición, surge a partir de que la vivienda comienza a constituir la residencia habitual del contribuyente por las cantidades que desde ese momento satisfaga por la adquisición, con independencia del momento precedente en el que esta hubiese sido adquirida jurídicamente; de constituirse en la nueva residencia habitual dentro de los doce primeros meses siguientes a su adquisición, la deducción podrá practicarse en función de la totalidad de las cantidades satisfechas desde dicha adquisición.

Ahora bien, de haber practicado la deducción por precedentes habituales o de haberse acogido a la exención por reinversión en vivienda habitual, el contribuyente habrá de observar lo dispuesto en el artículo 68.1.2º. de la LIRPF, que establece:

“2.º Cuando se adquiera una vivienda habitual habiendo disfrutado de la deducción por adquisición de otras viviendas habituales anteriores, no se podrá practicar deducción por la adquisición o rehabilitación de la nueva en tanto las cantidades invertidas en la misma no superen las invertidas en las anteriores, en la medida en que hubiesen sido objeto de deducción.

Cuando la enajenación de una vivienda habitual hubiera generado una ganancia patrimonial exenta por reinversión, la base de deducción por la adquisición o rehabilitación de la nueva se minorará en el importe de la ganancia patrimonial a la que se aplique la exención por reinversión. En este caso, no se podrá practicar deducción por la adquisición de la nueva mientras las cantidades invertidas en la misma no superen tanto el precio de la anterior, en la medida en que haya sido objeto de deducción, como la ganancia patrimonial exenta por reinversión.”.

En el presente caso, la vivienda adquirida en 2003 constituye en la actualidad y desde 2011 la residencia habitual del consultante, habiendo alcanzado, en consecuencia, la consideración de habitual en 2014, tres años después de su efectivo traslado a la misma. Desde el momento de efectuarse dicho traslado y si no hubiese disfrutado de la deducción por inversión en vivienda habitual por una precedente vivienda, habría tenido derecho a practicar tal deducción.

Al haber practicado deducciones por la adquisición de una anterior vivienda habitual, será susceptible de iniciar la práctica de la deducción por la adquisición de ésta nueva vivienda una vez cumpla con el requisito dispuesto en el primer párrafo del artículo 68.1.2º de la Ley del Impuesto: “…no se podrá practicar deducción por la adquisición o rehabilitación de la nueva en tanto las cantidades invertidas en la misma no superen las invertidas en las anteriores, en la medida en que hubiesen sido objeto de deducción.”.

Superada dicha limitación cuantitativa, podrá comenzar a practicar la deducción, siempre por las cantidades pendientes de pago, a partir de su traslado a ella, es decir nunca en función de las que pudiera haber satisfecho con anterioridad al mencionado traslado efectivo a la vivienda.

De acuerdo con dicha normativa, y dado que en el año 2011, en el que el consultante comenzó a residir en su actual vivienda habitual, las cantidades invertidas por la adquisición de ésta ya eran superiores a las invertidas en las anteriores, en la medida en que fueron objeto de deducción, en dicho ejercicio pudo ya haber practicado la deducción por su nueva habitual, siempre, únicamente, en función de las cantidades invertidas en ese mismo ejercicio.

B. Con efectos desde 1 de enero de 2013, la Ley 16/2012, de 27 de diciembre, por la que se adoptan diversas medidas tributarias dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica (BOE de 28 de diciembre), ha suprimido el apartado 1 del artículo 68 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobada por la Ley 35/2006, de 28 de noviembre (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, que regulaba la deducción por inversión en vivienda habitual.

No obstante lo anterior, la citada Ley 16/2012 ha añadido una disposición transitoria decimoctava en la LIRPF que regula un régimen transitorio que permite practicar dicha deducción a aquellos contribuyentes que cumplan determinados requisitos. En concreto, dicha disposición, en su apartado 1, entre otros, establece lo siguiente:

“1. Podrán aplicar la deducción por inversión en vivienda habitual en los términos previstos en el apartado 2 de esta disposición:

a) Los contribuyentes que hubieran adquirido su vivienda habitual con anterioridad a 1 de enero de 2013 o satisfecho cantidades con anterioridad a dicha fecha para la construcción de la misma.

b) (…)

c) (…)

En todo caso, resultará necesario que el contribuyente hubiera practicado la deducción por inversión en vivienda habitual en relación con las cantidades satisfechas para la adquisición o construcción de dicha vivienda en un periodo impositivo devengado con anterioridad a 1 de enero de 2013, salvo que hubiera resultado de aplicación lo dispuesto en el artículo 68.1.2º de esta Ley en su redacción vigente a 31 de diciembre de 2012.”

De lo anteriormente dispuesto se desprende que a partir de 1 de enero de 2013 se suprime la deducción por inversión en vivienda habitual para todos los contribuyentes si bien, se introduce un régimen transitorio para aquellos contribuyentes que hubieran adquirido su vivienda habitual con anterioridad a 1 de enero de 2013, que podrán seguir aplicando la deducción por inversión en vivienda habitual.

Ahora bien, al respecto debe tenerse en cuenta que para acceder al citado régimen transitorio será necesario, además, que el contribuyente hubiera practicado la deducción por inversión en vivienda habitual en relación con las cantidades satisfechas por la adquisición de dicha vivienda en un periodo impositivo devengado con anterioridad a 1 de enero de 2013, salvo que hubiera resultado de aplicación lo dispuesto en el artículo 68.1.2º de la LIRPF en su redacción vigente a 31 de diciembre de 2012.

De acuerdo con ello, referente a la vivienda objeto de consulta adquirida en 2003, la cual viene constituyendo su residencia habitual desde 2011, al no haber practicado la deducción durante los ejercicios en los que sí pudo practicarla, al menos 2011 y 2012, no tendrá derecho a aplicar el citado régimen transitorio y, en consecuencia, no podrá practicar la deducción por inversión en vivienda habitual por su adquisición con posterioridad al ejercicio 2012, al haber quedado suprimida con efectos de 1 de enero de 2013.

Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.