4 razones para oponerse a las normas relativas al comercio digital en el marco de la OMC

Laptop conectado al mundo

 

1. Las propuestas en materia de comercio electrónico promoverían una mayor desigualdad al reducir la competencia verdadera y promover un comportamiento monopólico y oligopólico- 

“Is it Time to Break Up Google?” (¿Llegó la hora de dividir Google?) se preguntó recientemente Jonathan Taplin en el New York Times:

Google tiene una cuota de mercado de 88% en la publicidad de búsquedas, Facebook (y sus filiales Instagram, WhatsApp y Messenger) posee 77% del tráfico de redes sociales móviles y Amazon tiene un 74% de participación en el mercado de libros electrónicos. En términos económicos clásicos, los tres son monopolios.

 

El control de la información, los medios y las ventas al por menor por parte de estas tres empresas tiene consecuencias indeseadas para la democracia, innovación y el interés del público. Estas ETN son capaces de invertir en nuevos mercados y funcionar a pérdida durante años con el fin de establecer su dominio en el mercado, tal como hacen Uber y Amazon en India y muchos de los cientos de mercados en los que operan. El nuevo candidato del presidente Trump para encabezar el departamento antimonopolio, Makan Delrahim, es extremadamente débil en las reglamentaciones antimonopolio Sin leyes anticompetitivas fuertes, las empresas se consolidan aún más en los sectores a través de la adquisición: "Google compra AdMob y DoubleClick, Facebook compra Instagram y WhatsApp, Amazon compra, por nombrar sólo unos pocos, Audible, Twitch, Zappos y Alexa", destaca Taplin. Además, si a un país le preocupan las actitudes anticompetencia, sus tribunales a menudo requerirán que se divulguen los códigos fuente. Pero no hay excepciones en la propuesta sobre comercio electrónico de la UE para los casos en los cuales los tribunales exigen que se revelen los códigos fuente. Las propuestas también exigen que los actores dominantes puedan expandir su capacidad para influir en la reglamentación de sus operaciones bajo el disfraz de la "transparencia para las partes interesadas". ¿Cómo pueden esperar las PyME establecerse en un sector donde a los gobiernos se les limita su capacidad de implementar actitudes anticompetencia y a los actores consolidados se les da una ventaja al hacer las normas?

2. Las propuestas en materia de comercio electrónico amenazan el futuro de los países al exigir la transferencia libre de su recurso natural más preciado: la información. 

 

El bien más valioso de Uber no son los automóviles ni los conductores, sino la información sobre cómo se mueve la gente.  Una vez que una empresa domina un sector es capaz de procesar datos en bruto y convertirlos en inteligencia; puede mantener su dominio para excluir a sus competidores, tal como expresó recientemente The Economist en su artículo

"El recurso más valioso del mundo ya no es el petróleo, es la información".

 Los servicios "gratuitos" de la nube como los de Google o Amazon son capaces de acceder a más datos de los que nos imaginamos y pueden transformarlos en inteligencia que puede venderse o alquilarse a otras empresas con el fin de generar más ganancias. Sin embargo, casi todas las propuestas de comercio electrónico incluyen el mandato de promover la transferencia transfronteriza de datos, a la que se refieren astutamente como la "libre circulación de datos", al prohibir restringir la localización de los datos (tales como los usos militares de Estados Unidos, que insiste que sus datos se mantengan en servidores estadounidenses) y otras normas. ¿Por qué deberían los países en desarrollo regalar este recurso tan valioso? Una estrategia de industrialización digital incluiría crear centros de datos nacionales y regionales, como han creado China y Suecia y que pueden convertirse en puertos importantes para dar inicio a industrias de software, industrias de juegos, industrias relacionadas con el internet y otras industrias basadas en datos. Tal como indica Parminder Jeet Singh:

Si nos dejamos llevar por las tendencias actuales, el nivel de dependencia estructural de los países en desarrollo en el contexto de la sociedad digital será evidentemente más grande que nunca. El fenómeno también ha sido denominado colonización digital...los flujos y el comercio mundial de estos recursos vitales deben basarse en términos justos, garantizando los beneficios económicos nacionales así como las protecciones sociales y culturales. Mientras tanto, debemos dejar en claro que no abogamos por una desglobalización digital. Lo que se busca es simplemente un espacio justo para los países en desarrollo y el interés del público en el orden digital mundial emergente

3. Las propuestas en materia del comercio electrónico son una amenaza para nuestra privacidad personal y la protección de datos. 

 

No son solo los países en desarrollo los que deberían estar preocupados por la circulación de datos transfronterizos, es decir la "libre circulación de datos". Hemos sido testigos de una explosión de las demandas por parte de consumidores que descubrieron que sus datos por el uso de productos o servicios, desde  auriculares a la gestión de correos electrónicos a juguetes sexuales — se vendieron a otras empresas, en general sin el conocimiento o consentimiento del consumidor. Esto significa que los datos personales fueron robados y/o explotados; quizás esta "circulación de datos" debería denominarse "tráfico de información robada". Tal como se mencionó anteriormente, la UE tiene estándares relativos a la protección de datos personales y a la privacidad que se debatieron democráticamente y fueron aprobados con entusiasmo por los votantes. Muchas empresas estadounidenses no cumplen con estos estándares y no se les permite transferir datos a Estados Unidos. Un informe de 2017, el "Estudio mundial sobre confianza y seguridad en materia de Internet", realizado por el Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional e Ipsos, demostraron que los consumidores se muestran reticentes a involucrarse en compras por internet ya que no confían en los gobiernos (65 por ciento); en las empresas (74 por ciento); o que sus datos estén seguros contra ciberdelincuentes (82 por ciento).  El año pasado, varios grupos europeos enviaron una carta, como también lo hizo la sociedad civil internacional,  en la que exigen al Parlamento europeo que proteja a los consumidores y la privacidad de datos en el TiSA, pero las mismas disposiciones se están incorporando en el marco de la OMC.

4. Las propuestas en materia de comercio electrónico promoverían la evasión fiscal y la pérdida de renta pública tan necesaria,

 

 lo que tendría como resultado una monopolización adicional a expensas del interés público en todos los países, pero particularmente en los países en desarrollo. A medida que las empresas obtienen "derechos" a través de las normas de comercio electrónico que se proponen para trasladar mano de obra, insumos, capital y datos entre fronteras, tendrían la capacidad de aumentar sus prácticas de precios de transferencia y ubicar las operaciones en países con menor supervisión reglamentaria e impuestos más bajos, exacerbando la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos que según Global Financial Integrity quitaron entre $620 y $970 mil millones de dólares estadounidenses al mundo en desarrollo en 2015, principalmente a través de prácticas de fraude comercial.  Esta pérdida de rentas le quita a los gobiernos de países en desarrollo, especialmente de África, la capacidad para hacer las inversiones necesarias a nivel nacional con el fin de proporcionar sistemas de salud, educación, infraestructura y el futuro desarrollo de sus economías. Si a una empresa no se le exige tener una presencia local, ¿cómo se pueden establecer los impuestos a la renta de estas empresas de forma precisa? Al mismo tiempo, se están desarrollando esfuerzos para ampliar la moratoria existente en el marco de la OMC sobre aranceles a las transacciones de comercio electrónico. Eliminar la obligación del pago de aranceles en el comercio transfronterizo pone a las empresas de comercio físico en desventaja respecto del comercio electrónico, y en términos económicos representa un subsidio público para las empresas virtuales, sin ningún beneficio social evidente. Pero dado a que los países en desarrollo dependen mucho más que los países desarrollados de los aranceles como fuente de ingresos fiscales (para pagar por la educación, cuidado de salud e infraestructura) ya que los países desarrollados tienen sistemas más avanzados de ingresos, ventas e impuestos empresariales, eliminar los aranceles al comercio electrónico de manera permanente no solo supondría una gran desventaja para las empresas de comercio físico, sino que afectaría gravemente la capacidad de los países en desarrollo de satisfacer las necesidades de inversión pública, retrasando su desarrollo futuro y aumentando la probabilidad de sufrir crisis de deudas

 

Artículo basado en el publicado por la autora  Deborah James en La Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), el 28 de mayo,  2017

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