Concierto económico Vasco una desventaja en el IVA

Concierto económico Vasco

Existe la realidad de una fuerte tensión en la recaudación de impuestos en el País Vasco que se va a generar tras una simple reorganización societaria de Daimler Benz y de sus filiales en España.

Se trata de la separación en empresas distintas de las diversas actividades que realiza la multinacional germana en España -fabricación de furgonetas y monovolúmenes, comercialización de camiones y de turismos-, genera una distorsión en el pago de impuestos como consecuencia de lo previsto en el Concierto Económico. 

Hasta ahora, la Diputación de Álava no sufría el impacto real del IVA a devolver que genera la factoría de Mercedes Benz en Vitoria, porque era compensado con el impuesto a ingresar por la venta de vehículos en toda España, a pesar de que esta tarea se realiza desde Madrid. La planta de Vitoria exporta el 90% de su producción y las ventas al exterior se realizan sin IVA, mientras que la empresa sí debe abonarlo a sus proveedores, lo que genera la liquidación negativa ante Hacienda. 

Al separar las actividades por sociedades, Álava deberá asumir el impacto real de la factoría asentada en su territorio sin poder compensar cantidad alguna con la venta de vehículos, ya que esta actividad colgará de otra sociedad mercantil y su sede seguirá en Madrid. Según los cálculos de detalle que se han realizado sobre este proceso, la pérdida de ingresos para el País Vasco  será de 20 millones de euros en 2017, cuando se hará la primera fase de la segregación societaria y de 200 millones anuales cuando se complete. 

Las voces más críticas contra el Concierto Económico han sostenido que el pacto que regula las relaciones financieras y tributarias entre Euskadi y el Estado eran todo ventajas para el País Vasco. 

Y puede efectivamente que por regla general sea así, pero el 'caso Mercedes' ha permitido visualizar con claridad lo que ya exponían los expertos en la materia y que no parecía creíble: el riesgo unilateral. 

En definitiva esto viene a ser que el País Vasco asume las consecuencias derivadas de una decisión adoptada en este caso en Stuttgart, la sede central de Daimler Benz, que no implica cambios en la producción de Vitoria ni tampoco en la comercialización de vehículos, que tan solo es una modificación organizativa y burocrática, pero que se traduce en la pérdida de 200 millones de euros. Y todo ello estando vigente el actual “cupón”, por tanto sin poder negociar aún con Gobierno central para exigir una compensación.

Es previsible que esta situación este encima de la mesa en los posibles pactos de esta legislatura, y sea un factor determinante para definir por donde se decantarán los soportes de los partidos vascos a la investidura.

SII
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