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EL Estado de Bienestar en España

El Estado de Bienestar

Modelos de Estados de Bienestar en la Unión Europea

 

 

Creemos necesario para iniciar el año, hacer una reflexión sobre el modelo de Estado de Bienestar que tiene España y el camino que va a seguir. Muchas declaraciones públicas, mucha normativa, muchas estadísticas, pero lo realmente importante es ver donde estamos con respecto a otros países. Y aquí salta la sorpresa ( o no ), España no está muy bien situada.

Los modelos de Estados de Bienestar son caminos largos que requieren un consenso amplio para financiarlos, una educación profunda de la sociedad en todos sus niveles sociales y el acuerdo intergeneracional imprescindible para hacerlo viable. Las políticas sociales, económicas y de financiación están obsoletas de inicio; simplemente por la falta de visión largo plazo y la toma de decisiones cortoplacista.

 

Dejamos para la reflexión una comparación entre 4 modelos plenamente vigentes

 

1.1. El modelo liberal o anglosajón:

Reino Unido e Irlanda.

 

Este modelo se financia en gran medida con impuestos generales y las ayudas sociales son de carácter residual, ya que la idea predominante es que el propio individuo es el responsable de buscar el bienestar y de hacer la mayor parte del esfuerzo para mejorar su situación. Los países bajo este modelo proporcionan un bajo nivel de servicios a los más pobres y dedican la mayor parte de su gasto a programas de seguro social enfocados hacia las clases medias3. Dos aspectos importantes de este modelo del bienestar son, en primer lugar, la escasez o inexistencia de derechos sociales constitucionalmente inscritos y, por otro lado, los altos niveles de desigualdad socioeconómica. Según esta visión, el bienestar ciudadano se garantiza a través del crecimiento económico y la oportunidad, en lugar de provisiones del estado, de modo que los subsidios se dirigen principalmente a la población en edad de trabajar. Además, hay un importante gasto en políticas activas de empleo. En resumen, las principales características que definen este modelo son:

- Énfasis en la propia responsabilidad de los individuos.

- Las transferencias sociales son menores que en otros países.

- Gran dependencia del “targeting” y los test de medias para la aplicación de programas de renta mínima para aquellos fuera del mercado laboral y desgravaciones fiscales para los trabajadores con bajos ingresos

- Iniciativa privada: el Estado promueve principalmente programas de bienestar privados.

 

1.2. El modelo conservador o continental:

Alemania, Bélgica, Francia, Austria, Países Bajos5 y Luxemburgo

Estos países redistribuyen de forma moderada, siendo su principal objetivo la preservación del estatus social logrado a través del mercado de trabajo, de modo que una gran proporción de los gastos están orientados hacia las pensiones.

El modelo se caracteriza por proporcionar fondos equitativamente, por una educación pública gratuita, así como por moderados beneficios para los pobres y generosos planes de seguro social para las personas con empleo, cuyos beneficios están ligados a sus cotizaciones en función del nivel de ingresos. Es decir, la gente tiene que ganarse el acceso a los beneficios del Estado mediante contribuciones al seguro social, y la cuantía y duración de estos beneficios suele estar ligada a los ingresos obtenidos y el tiempo que se ha estado trabajando.

Los países continentales reflejan desigualdades en el mercado de trabajo, lo cual se han traducido en otras desigualdades sociales a la hora de percibir los beneficios del Estado del bienestar.

En este modelo, la familia está considerada como la fuente primaria de bienestar, de modo que tanto el sistema impositivo como los beneficios del seguro social están diseñados para apoyar y favorecer al sostén de la familia.

Además, las prestaciones para familias con hijos han sido tradicionalmente generosas, ayudando a las familias a cumplir sus necesidades. De manera más resumida, las principales características del modelo del bienestar conservador son:

- Baja participación de la mujer en el mercado de trabajo.

- Mayor dependencia de las cotizaciones sociales en lugar de los impuestos.

- Moderada redistribución de la renta.

- Énfasis en el empleo como base de las transferencias sociales.

- Sistemas de mantenimiento de ingresos y atención sanitaria estrechamente
relacionados con el empleo y el estatus familiar.

Los Países Bajos presentan también aspectos similares a los de los países nórdicos (por ejemplo, en cuanto a las características del mercado de trabajo). Por ello, es posible que algunos autores incluyan Holanda dentro del modelo nórdico en lugar de en el modelo continental.

 

1.3. El modelo social-demócrata o nórdico:

Suecia, Dinamarca y Finlandia

 

El modelo nórdico del bienestar se caracteriza por su alta capacidad redistributiva y es, con creces, el más exitoso en cuanto a la reducción de desigualdades socioeconómicas, tal y como han demostrado Walter Korpi y Jokim Palme (1998) a través de su obra “The Paradox of Redistribution and Strategies of Equality: Welfare State Institutions, Inequality, and Poverty in the Western Countries”.

Se financia fundamentalmente a través de impuestos generales e integra programas antipobreza y planes de seguro social abiertos a todos los ciudadanos, así como un importante
gasto en políticas activas de empleo con el objetivo de impulsar una rápida reinserción laboral de los desempleados. Estos planes están diseñados para garantizar el derecho a una
participación significativa en la vida social, independientemente del estatus. Se basa en el principio de la ciudadanía, por lo que existe un acceso más generalizado y con menos
condiciones a las prestaciones sociales. Según este modelo, el Estado es el responsable de lograr un considerable grado de igualdad distributiva (Begg, Mushövel, & Niblett, 2015, pág. 13).

El instrumento más distintivo del modelo Nórdico para reducir la desigualdad social es una gran cantidad de servicios en tres áreas fundamentales del bienestar: sociedad, educación y salud, por lo que este modelo se ha movido más allá de las tradicionales prestaciones para familias con hijos o pensiones a la tercera edad, que aparecen también en los otros modelos.

En contraste con los otros modelos del bienestar, el modelo Nórdico ha enfatizado en la reducción de desigualdades sociales (Kvist, Fritzell, Hvinden, & Kangas, 2012, págs. 9-10). El intento de estrechar la desigualdad social ha implicado algo más que coger del más rico y dárselo al pobre o facilitar seguros sociales y mecanismos de ahorro para aquellas personas con trabajo, sino que también ha estado basado en una efectiva redistribución horizontal, esto es, a lo largo del ciclo
de vida de las personas.

En definitiva, el modelo Nórdico ha destacado ciertamente por frenar la desigualdad, por encima de los modelos anglosajón y conservador (Esping-Andersen, G., 1990; Esping-Andersen, G. & Myles, J., 2011). Sus principales características son:

- Altos impuestos.

- Alto grado de redistribución de la renta.

- Alta participación de las mujeres en el mercado de trabajo.

- Servicios sociales de alta calidad.

- Alto estándar de vida.

- Elevado número de empleados públicos.

- Es el modelo más comprensivo, con un alto grado de énfasis en la redistribución,
la inclusión social y la universalidad (Aiginger & Leoni, 2009, pág. 4).

- Alto diálogo social.

1.4. El modelo mediterráneo:

España, Italia, Grecia y Portugal

 

Este modelo se refiere a aquellos países que, debido a unas determinadas circunstancias políticas y sociales, se adentraron en el proyecto de Estado de bienestar de manera tardía. Se trata de un modelo con un nivel de gasto social inferior al resto, el cual va principalmente dirigido a cubrir pensiones. Los países que lo conforman se caracterizan por una preferencia hacia las políticas pasivas de empleo y por un acceso a las prestaciones sociales bastante restringido y condicionado.

En este modelo, las familias desempeñan un papel fundamental, ya que en muchos casos son las encargadas de realizar tareas que en otros sistemas están asignadas al sector público, como puede ser el cuidado de hijos o de ancianos. Las principales características que definen a los países del Sur de Europa son:

- Subsidios bajos.

- Peso importante de las familias en el desempeño del bienestar(Begg, Mushövel, & Niblett, 2015, pág. 13).

- Acceso a las prestaciones bastante restringido.

- Segmentación de los derechos y estatus de las personas que reciben las prestaciones.

- Desregulación y cambios importantes en el mercado de trabajo a lo largo de los últimos años.

 

Dentro del marco de la UE una vez vistas las características principales de cada modelo del bienestar, es importante resaltar que el papel del Estado ha evolucionado recientemente hacia políticas que redistribuyen menos

Esto es así porque, a partir de 2009, muchos países europeos comenzaron a implantar unas fuertes políticas de consolidación fiscal, las cuales han implicado recortes muy significativos en gasto público y bienestar social e, indudablemente, han tenido un impacto social muy importante: altos niveles de conflicto social, incremento del desempleo, una
caída del consumo, y un aumento de la pobreza y de la desigualdad.

Han pasado prácticamente 10 años, y en España el modelo sigue siendo el Mediterraneo, sin embargo por lo que se refiere a las políticas de recuperación se ha seguido una línea parecida a la de Alemania con unas características diferentes. Lo cual incide profundamente en el crecimiento de la nación.

Imagen de Josep Navarro
Josep Navarro es Licenciado en Económicas por la UB, especializado en Inspecciones Tributarias, con más de 25 años de experiencia en asesoría fiscal para empresas y particulares en España.
SII