“TAX GAP “ EN ESPAÑA

TAX GAP

"TAX GAP" en ESPAÑA

Ordenamos de una manera sistemática los conceptos y los datos relativos al estado actual del “TAX GAP” en España:

Primero. Los conceptos de “economía sumergida”, “fraude fiscal” y otros fenómenos conexos carecen de consenso doctrinal, metodológico y estadístico, existiendo una enorme variedad de vocablos y una gran falta de claridad en el uso de los mismos. No obstante muchos países lo tienen calculado, España es una excepción significativa.

Segundo. La ausencia de claridad en la definición de tales conceptos se ha trasladado al plano de sus estimaciones y al conocimiento de las relaciones entre ellos, pese a que en rigor no debe identificarse de manera mecánica el fraude fiscal con el volumen de la economía sumergida que exista en un país y en un momento dado.

Tercero. Fraude fiscal y economía sumergida son dos fenómenos diferentes y con causas distintas, aunque relacionados entre sí y ambos crecientes por la crisis sistémica. En los países europeos, cada punto de economía sumergida reduce la recaudación fiscal 0,35 puntos. No por ello, las Políticas a utilizar para reducir ambos fenómenos han de ser necesariamente equivalentes.

Cuarto. La metodología más en boga para estimar el volumen de economía sumergida es del tipo “causal”, a partir del análisis de la circulación monetaria. Su idea central es que, en la economía sumergida, las transacciones se realizan mediante pagos en efectivo. En el cómputo de la economía sumergida que se estima con estos métodos se incluye no solo lo que podríamos denominar producción legal no declarada, sino también actividades financieras de todo tipo y ocultas, que por ello se realizan en “cash”.

Quinto. Esta metodología proporciona evaluaciones en Europa que no parecen reflejar el impacto de la crisis económica sobre la misma y la sitúan en el entorno del 18 por ciento del PIB, aunque en los países del Sur de Europa se aproxime al 25 por ciento, siendo España el país de mayor crecimiento (un 6,3 por ciento anual desde el año 2003, hasta superar el 28 por ciento del PIB en el 2013).

Sexto. Por el contrario, nuestras cuantificaciones de la economía sumergida mediante modelos MIMIC o de múltiples variables conllevan para España una relación directa entre crisis sistémica y aumentos de la economía sumergida y del fraude fiscal. España resulta también el país del Sur de Europa con mayor pérdida de recaudación fiscal estimada (un -2,1 por ciento), e igualmente de mayor elevación de esta pérdida desde que empezó la crisis (hasta una media anual del -3 por ciento) .

Séptima. Aunque en España no existen adecuadas evaluaciones del fraude fiscal y, además, suele tenderse a identificarlo directamente, lo cual no es a nuestro entender estrictamente correcto conceptual, política y estadísticamente hablando, nuestras estimaciones muestran que con cada punto porcentual de incremento de la economía sumergida la recaudación fiscal disminuye 0,35 puntos porcentuales, habiendo disminuido entre 2003 y 2011 en un 12,2 por ciento.

Octavo. Las diferentes fórmulas para evaluar el fraude fiscal, estimado en España cada año carecen de consenso generalizado, más aún que en lo relativo a la economía sumergida. Las estimaciones realizadas para el caso español se mueven en cifras de fraude fiscal, en computo anual, entre el 3 por ciento y el 8 por ciento del PIB, lo que supone entre un 10 por ciento y un 25 por ciento de la recaudación impositiva obtenida.

Noveno. Tampoco ha existido en España una Política coherente, con una visión a largo plazo e integrada, un auténtico Plan integral, de lucha contra la economía sumergida y el fraude fiscal.

Décimo. En los últimos años, la crisis fiscal del Estado y los problemas recaudatorios han llevado a patrocinar una visión puramente represora, negativa, de la lucha contra el fraude fiscal. Sin embargo, contradictoriamente, se han decretado “amnistías fiscales” y fenómenos como la corrupción política han reducido grandemente la eficacia de tales políticas negativas.

 

CONCLUSIONES Y MEDIDAS

 

Conclusiones y Medidas interesantes más efectivas en este sentido pueden ser tanto eliminar de las unidades monetarias de mayor valor en circulación, los billetes de 200 y 500 euros, que al empezar la crisis sumaban por sí solos el 71,2 por ciento del total circulado en España y actualmente han subido al 76,72 por ciento, mientras que apenas alcanzan la mitad en la media de la Eurozona y además bajaron en el mismo periodo desde el 36,92 por ciento hasta el 36,67 por ciento pese a incluir estas medidas un 12 por ciento del creciente peso de España. 

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